Mi padre era un soldado

Mi padre era un soldado. Ingresó en el Cuerpo de Infantería a la tierna edad de 14 años, cuando el país era gobernado con mano de hierro por un general bajito con muy mala leche que había ganado una guerra civil. Aquel joven soldado era hijo de un músico militar, que se había casado con una mujer de las de la época, muy cristiana y entregada a su prole y a las labores de la casa. Eran años difíciles aquellos. Años de miedo atómico y de guerra fría. Muy diferente a lo de ahora. Mi padre era un soldado que tras vivir una larga carrera militar de 40 años llegó a retirarse con el cargo de Comandante. Cuando era un joven sargento, se casó con una bella morena toledana, con la que crió dos hijos. El más pequeño era un niño que le dio mayor disgusto de su vida cuando no quiso continuar la carrera militar y se decantó por la informática y los ordenadores. Sus años de retiro dorado hacia la vejez los ha pasado rodeado de libros de historia y multitud de dvd´s de cine bélico y clásicos de todo tipo. Siempre buscaba la máxima información sobre la época en la que le había tocado vivir. Como si se estuviese preguntando que carajo había pasado para llegar a esto que tenemos hoy, con lo bien que estábamos.

Mi padre era un soldado, y aunque no llegó a luchar en ninguna batalla, si que tenía las mejores cualidades de un buen soldado: el orden, la limpieza, la organización, la puntualidad, la prudencia, el respeto a la Patria, a Dios y a la Familia. Parece que le estoy viendo, riendo con los yayos, preparado a comer unos buenos filetes de cordero con patatas cocinados por la yaya, tras haber sacado a pasear a la perrilla Pitufa que sentía autentica adoración por él. Mi padre se ha ganado el cielo.

Mi padre murió este sábado tras un mes de hospital y 8 días de UCI tras sufrir dos derrames cerebrales. Para mi, esto ha sido un mes de intenso vía crucis personal en que pensaba que aquello no era mas que un puto mal sueño del que quería despertar ya. Mi madre y yo apretábamos nuestras manos con las suyas en el momento de su muerte, y ayer le incineramos en el cementerio de Montjuich. El buen Dios no escuchó mis plegarias por la vida de mi padre, pero al menos creo que permitió que Él no sufriese dolor en ningún momento. Ahora ya ha pasado todo y en unos días la rutina debe volver para apoderarse de mi tiempo. Esto es la vida supongo. Todavía me queda mucha tristeza en mi corazón pero ya no voy a llorar mas. A él no le gustaría verme así.

¿Sabes que te quiero mucho papá?… Te voy a echar mucho de menos.


Johnny Cash – Spiritual from westend_zoo on Vimeo.

PD: Esta entrada la escribí el 11 de septiembre de 2012, cuatro días después de la muerte de mi padre, en un antiguo blog ahora borrado. He querido rescatarla porque no hay día desde entonces que no lo eche de menos. Este texto es un pequeño homenaje a su memoria.

12 Comentarios

    • Cuando le hicimos el funeral, el cura me pregunto si quería decir unas palabras. No pude primero porque estaba fatal, y segundo porque siempre necesito un poco de tranquilidad antes de ponerme a escribir.
      Cuando ya pasó todo, me senté ante mi ordenador, y me puse a escribir lo que sentía.

    • Todos tenemos momentos en los que perdemos a un ser querido. Llega un momento que, a pesar del dolor, aprendes a vivir con ello. Este no es mas que un pequeño homenaje que quise dedicarle.

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