Meyerismo, por Jorge Fonte

(Por Sandra Uve) – Un experto en Disney escribe un libro sobre Russ Meyer. Me interesa. Se llama Jorge Fonte y es chicharrero, filosofo y amante del cine. El libro es el volumen nº 71 de la Colección directores que edita con mimo y respeto, Ediciones JC. No es un volumen erótico. Ni tampoco una catarsis de fan. A Jorge le fascina la idea de que Meyer y Disney compartan una curiosa coincidencia entre el consumidor adulto: todos niegan públicamente ver sus películas, pero son acérrimos espectadores en la intimidad.

Partiendo de esa idea Jorge ha querido llenar el hueco que dejó Pedro Calleja cuando escribió Meyerama para la Editorial Midons, hace ya más de diez años. Desde entonces ningún otro escritor se había aventurado a elaborar otro libro sobre este director raro, valiente y fascinante. “Russ Meyer, el indiscutible rey del cine erótico” es el título de este análisis cinematográfico profundo por cada una de sus obras. Desde la violenta Faster, Pussycat! Kill! Kill! (1965) a la famosa Supervixens(1975).

En la presentación del libro que tuvo lugar durante el reciente Salón Erótico de Barcelona, Jorge recordó que Meyer convirtió a los pechos grandes en un icono propio y popular a pesar de que sus películas, dos de ellas producidas por la Twentieth Century Fox, hayan quedado relegadas a los circuitos undergrounds y que sean poco o mal reconocidas en su país (como sucede con Jesús Franco en España) y alabadas entre el mundo artie el resto del mundo.

En ese acto, presentado por el escritor Paco Gisbert, se consiguió reunir a lo más granado del porno español clásico. Desde José María Ponce a María Bianco. Y tal y como hicieron estos ilustres personajes, entre todos recordamos que Meyer, además de vender un producto de difícil distribución, con guiones psicotrónicos y personajes demasiado modernos, logró trabajar en la frontera que separaba al puritanismo americano de los 60 con la subcultura que emergía de algunos estados de ese país. Y lo hacía del mismo modo que filmaba unos argumentos que se movían en una delgada línea entre el erotismo y la pornografía. Haji, Tara, Ushi, Kitten… ¿de verdad no váis a descubrir el mundo de cada una de estas Supervixens con nombres tan alucinantes?. Daos un atracón de pelis Meyer y si queréis saber más, comprad el libro de Jorge.