“Coco” de Pixar: el recuerdo infinito de los muertos, es su inmortalidad

El otro día me llevé a mi pequeña hija a ver “Coco”, la última obra maestra de la factoría Pixar. Ambientada en el Día de los Muertos en México, una de sus grandes tradiciones culturales. La película se ha convertido en pocas semanas en la más vista en la historia del país latinoamericano donde ya la has visto mas de 21 millones de espectadores.

Miguel Rivera es el niño protagonista de la historia, y es el hijo de una familia de zapateros donde se ha prohibido la música por la decepción de amor que sufrió la matriarca ya fallecida. El niño Miguel oculta su amor por la música tocando a escondidas las canciones del famoso Ernesto de la Cruz, el típico mariachi con enorme sombrero a lo Jorge Negrete. En el día de los Muertos, intenta robar la guitarra de su ídolo en su cripta del cementerio, lo que provoca que pegue un salto hasta el mundo de los muertos. Allí conoce al vagabundo Héctor, que quiere cruzar al mundo de los vivos para no ser olvidado, ya que si eso ocurre, desaparecerá del mundo de los muertos para siempre.
La historia te deja un buen sabor de boca porque te hace ver que el recuerdo infinito de los difuntos es su inmortalidad. Me alegró pensar en que mi padre y mis abuelos y todos aquellos que conocí y ya no están, siguen vivos en el mundo de los muertos. Una película 100% recomendable, tanto para adultos como para niños, y más aún si te gusta la cultura mexicana.

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