Ciudadano Fernando Gallego: el elegído

Ciudadano Fernando Gallego: el elegído

8 octubre, 2019 0 Por Desfase Magazine

Han pasado ya unos días de la polémica que se generó en la Party 30ª Aniversario de Psicodromo en Barcelona, cuando Nando Dixcontrol se puso a pinchar en un estado que molestó a más de uno de los nostálgicos que acudieron al evento, y en los días siguientes en las redes sociales. Y tras pensarlo un poco, voy a expresar mi humilde opinión sobre el tema en este blog.

Conocí hace años a Nando. No llegué a disfrutar la épica época de Psicódromo, pero si que le vi pinchar muchas veces en Disco Ocho. Su técnica haciendo mezclas en aquella época nunca me gustó. Para mi gusto personal, demasiada tralla, demasiado rápido y sin casi dejar respirar los vinilos. Eran los tiempos de máximo esplendor de la música makina y Nando siempre intentaba innovar buscando melodías nuevas a base de mezclar a lo bestia dos o tres vinilos a la vez. Uno quería ir a su aire sumergiéndose en la música bailando por la dance floor del Ocho, pero Dixcontrol no me dejaba con sus mezclas endemoniadas. Tampoco me hacía mucha gracia cuando te cortaba la sesión para soltar uno de sus combativos mítines contra ayuntamientes y sus limitaciones de horario de las discotecas. Pero en la dura Ruta Destroy, que era eso que nació en Barcelona tras la dulce Ruta del Bakalao, era lo que se llevaba y él era Nando Dixcontrol, el DJ que se había convertido en el Boss y la referencia indiscutible en la noche barcelonesa. Nada mas que decir.

Murió la makina como tantas otras cosas en la vida y le perdí de vista como a tantos personajes de aquellas noches. Años después, Nando se me reapareció junto a su íntimo amigo Nacho Vidal en el stand del primer Salón Erótico en el que yo trabajaba como coordinador. Nando había adelgazado muchísimo tras haberse operado el estomago pero no había cambiado de actitud. Aquel día me costó bastante sudor gestionar el descontrol de Nacho y a Nando que iban como cabras desatadas de un lado a otro del stand, liándola entre pornstars, público y periodistas y escondiéndose bajo el escenario para hacer sus cosillas mientras todo lo demás temblaba alrededor. Afortunadamente todo acabó sin problemas, y ahora que lo pienso hasta resultó divertido. Hablamos un buen rato. Había sido conocido la paternidad y estaba casi retirado de la noche. Aún me recordaba de la época del Ocho, lo cual me sorprendió.

A Nando le han grabado en los últimos meses un documental autobiográfico que tengo muchas ganas de ver. «Ciudadano Fernando Gallego: Baila o Muere» es un homenaje a su estilo de vida radical y combativo, y a a unos clubs que ofrecían una música mágica que hoy ya sólo escuchamos en fiestas remember. Precisamente, este documental se presentaba al público y a los medios en el festival Inedit pocos días antes de la fiesta de Aniversario en Psicódromo. A Nando se le vio feliz y realmente emocionado esos días. Creo que estaba sumergido en una gran vorágine de sentimientos y recuerdos. Y luego fue cuando se presentó a pinchar en la party de Psicódromo tras llevar tres o cuadro días sin dormir. Sinceramente, creo que se rompió.

A Nando Dixcontrol se le podrá entender, o no. Te podrá gustar como mezcla sus 18.000 discos, o no. Podrás admirarle, o no. Eso ya es cosa de cada uno. Su sinceridad a la hora de gestionar su carrera profesional le ha regalado unos cuantos enemigos. Pero para los que aún no sepan, el Ciudadano Fernando Gallego es uno de esos pocos elegidos que llegó en un meteorito desde el Planeta Techno Party para cambiar las cosas, tal como entonces estaban planteadas. Y en buena parte, a él hay que darle las gracias de que puedas pegarte hoy una sesión de after hasta las doce del mediodía (o más). En el fondo, a pesar de su gran ego y del contexto de la época vivida, el sólo ha sido alguien que intentó hacerte bailar en mitad de la pista con sus remezclas para hacerte feliz. Y yo me inclino humildemente ante el para agradecerle esa contribución que quedará ligada para siempre a la historia de la música electrónica de este país, y grabada a fuego en el recuerdo de varias generaciones.

Lo que si que hay que pedirle a Nando es que se cuide un poco. Ya no somos unos críos de 20 años, y las resakas son mucho mas largas y crudas de gestionar. En Barcelona se baila, pero no se muere por ello, y lo destroy ha quedado igual de obsoleto que esos vídeos carcomidos regrabados desde un VHS que se pueden encontrar en Youtube de aquellos años heroicos. Han pasado 30 años. Cuídate mucho Nando.