postheadericon Una bomba de relojería llamada Twitter

La Universidad de Salford realizó recientemente una encuesta en donde el 53% de los participantes considera que Twitter ha cambiado su comportamiento, y un 51% calificaba de “negativo” el impacto en sus vidas y dos tercios de los encuestados no podía dormir después de pasar un tiempo twiteando. Una de las conclusiones es que la seguridad y la confianza en sí mismos de aquellos que creen que su vida ha cambiado a peor, disminuye cuando comparan sus perfiles y sus logros con los de sus contactos. Por el contrario, existen personas que descargan sus frustraciones y su agresividad a través de sus perfiles en las redes sociales.

El uso desmesurado de Twitter se ha convertido en una herramienta de doble filo, ya que no siempre conlleva beneficios a quien no sabe utilizarla, y cualquier tweet fuera de tono puede tener una inesperada repercusión. Dentro del mundo del porno, Twitter ha generado muchos adeptos dada su aparente “censura inactiva” a los contenidos para adultos, pero son demasiados los que no saben desenvolverse en esta red social, ya que están más acostumbrados a la conversación con sus contactos más directos que a la interacción con sus seguidores. No es nada raro ver cuentas de Twitter con miles de followers que son usadas como medio de comunicación de mensajes personales que deberían ser privados, en vez de mensajes para masas.

Los tweets con insultos, la compra masiva de followers, los perfiles falsos y las cuentas utilizadas para el spam, se han convertido en el pan nuestro de nuestros timelines. Los mensajes públicos desafortunados repletos de faltas de ortografía, con fotos repletas de arrogancia y testosterona, están al alcance de cualquiera y son tan frecuentes que ya son hasta aburridos. Mensajes patrocinados y bendecidos en muchas ocasiones por las mismas productoras, que cualquier cibernauta puede leer y que de no controlarse pueden terminar desatando una furia mediática que nadie en este sector sabe manejar.

¿Que pasaría si esos “sobrados del Twitter” se viesen en la encrucijada de tener que decidir si deben pedir disculpas por un tweet, o si tuviesen que aplicar la censura en su timeline borrandolo?. ¿Que ocurrirá cuando empiecen las demandas judiciales?. Por el momento, son habituales los bloqueos de cuentas para evitar replys, todo en plan tiro-la-piedra-escondo-la-mano, pero podría darse el caso de que este tipo de respuesta poco educada y elegante reciba un feedback agresivo e inesperado por parte de los que están al otro lado del que tuitea. Estamos hablando de mensajes y actitudes que ponen en juego la imagen pública de quien lo publica. Todos sabemos algúna historia de algún tweet tecleado por alguien en un momento de bajón, y que se ha terminado inflando “demasiado” ante los ojos de los demás provocando unfollows, broncas, malentendidos y situaciones mas o menos desagradables.

Se debe tener en cuenta que además, la actividad en las redes sociales se ha convertido en uno de los principales metodos de investigación en cualquier proceso de selección de empleo en las mayores empresas de cualquier sector, incluyendo el sector del porno. Son muchos los actores, actrices y profesionales de diverso tipo que se cierran las puertas ellos mismos en determinadas empresas por un tweet equivocado, o una foto compartida con determinado personaje. Twitter puede ser un excelente medio promocional y un lugar idoneo para que los pornstars puedan contactar con sus fans. Pero mal utilizado también puede representar el fin de una prometedora carrera. La inexperiencia ya ha terminado provocando cambios de nombre artistico y el tener que empezar de cero. Pero perder la reputación en los tiempos que corren, e intentar levantarse de nuevo sirve de muy poco. Las redes sociales deben utilizarse con respeto y para interactuar con otras personas a través de internet. Si se pretenden utilizar para vender un producto, estas mismas redes sociales ofrecen una serie de sistemas que, por un modico precio, permiten tal fin. Mentir, falsear, insultar, y en definitiva, utilizarlas como un trono sin fondo para disparar, provocar y tergiversar, las convierte en una bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento.

La “reputación” de una persona o de una marca se asocia irremediablemente a lo que ocurre y a lo que se dice públicamente en sus redes sociales. Transmitir una imagen no adecuada a lo que se pretende transmitir puede ser el inicio de un declive invisible pero irremediable para aquellos que desconocen el medio o realizan un mal manejo del mismo. Poner los perfiles con privacidad máxima, puede evitar la visita de ojos no deseados. Pero no todos quieren hacerlo. Hay quien ha planteado Twitter como un campo de batalla en donde se spamea desde multitud de cuentas fantasma sin contemplaciones, y se pretende posicionar marcas ante los ojos del consumidor. Hay quien piensa que esto es valido, digno y ético, pero si no se realiza un control de este tipo de acciones, más de uno puede que lo termine lamentando.

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