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Yoshinkan, el Aikido más marcial
Al acabar la Segunda Guerra Mundial con la derrota del ejercito imperial del Japón, se hizo necesario reconstruir por completo todo el cuerpo de policía japonés con multitud de nuevos agentes mediante una nueva jerarquía y formación alejada del concepto imperial. En el nuevo Japón de la postguerra dominado por los EEUU se hizo necesario crear un sistema de entrenamiento abreviado de defensa personal para todos estos agentes. El Aikido fue el arte marcial elegida para el entrenamiento, dada su demostrada eficacia en el combate sin armas para la nueva policia japonesa, pero las 3000 técnicas y llaves del Aikido tradicional se convirtieron en un grave problema en ese momento, dada la urgencia y la falta de tiempo con la que se pretendía formar a los nuevos agentes. Era necesario crear una nueva forma de entrenar y fue entonces cuando Gozo Shioda, alumno destacado de Morihei Ueshiba creó el estilo Yoshinkan (Casa para el Cultivo del Espíritu), un estilo de Aikido más dinámico y abreviado cercano al Aikijujutsu, con un estilo de práctica mucho más duro que los otros estilos del Aikido tradicional, basado en unas 150 técnicas básicas que se practican repetidamente con un formato más marcial y estricto, que tras su dominio permitían abarcar y dominar las 3000 técnicas restantes. El Yoshinkan hace enfasis en la defensa personal como metodo, y basa todo su concepto vital en una tabla de movimientos-base, que son la raiz principal desde donde se genera toda la enseñanza de este estílo.
El camino de la paz de Morihei Ueshiba
Morihei Ueshiba nació en 1883 y murió el mismo año en que yo nací, en 1969. Fue el más grande maestro de artes marciales de la historia. En su vejez, era un pequeño abuelito con una gran barba blanca, pero aun siendo un anciano de 80 años, podía desarmar a cualquier enemigo, vencer a cualquier número de atacantes e inmovilizar a cualquier oponente con un solo dedo. Aunque invencible como guerrero Morihei era sobre todo un hombre de paz que detestaba las peleas, la guerra y toda clase de violencia. Su camino era el Aikido, que puede ser traducido como “El Arte de la Paz”. Como arte marcial, Morihei convirtió el Aikido en la menos agresiva de todas las artes marciales, utilizando la fuerza del atacante como defensa, la búsqueda de la armonización/ neutralización en situaciones de conflicto, en lugar de la destrucción o simple derrota del oponente; y el crecimiento personal.
